Te quiero
Virgen del Carmen y a tu hijo
Jesús también. Ariadna
Virgen del
Carmen, reina de las
olas y del viento en calma, hoy te
ofrecemos flores, velas y el alma. Protege las
barcas, guía al pescador y danos tu escapulario lleno de amor. Isabel
Viva María,
viva el Carmelo. Es la Virgen
del Carmen nuestra abogada, que en pena
y en peligro, gracias nos ampara. Viva María,
viva el Carmelo. Amén. Carmen
Nuestra
Señora del Carmen, tú eres misericordiosa. Hoy me
presento ante ti con sinceridad y confianza. Acoge mi
carga, mis miedos y mis preocupaciones y guárdalos
bajo tu manto cuando todo me resulte difícil. Concédeme fe y esperanza. Amén. Floripe
Dulce Virgen
del Carmen, Madre bendita, como cada
mañana que acudo a ti para ofrecerte las buenas obras que pudiera hacer durante
la jornada.
Además hoy
te ofrezco estas flores y todo mi ser, esperando que sean de tu agrado. Gracias por
tu compañía y amparo en todo momento.
También
quiero darte gracias, Estrella de los Mares, por enviar a
las personas de buen corazón como ángeles salvadores al rescate de los que
naufragan en el mar, como nuestros hermanos navegantes, migrantes o bañistas. Gracias de
todo corazón.
Y en este
día tan especial, quisiera pedirte por todos nosotros a nuestro Padre Dios,
guíanos en nuestras tempestades corporales y espirituales. Oh Virgen del
Carmen, y condúcenos al puerto de Cristo, nuestro Salvador. Danos la fe
y el ánimo necesarios para afrontar los avatares diarios. Y con tu santo
escapulario, lleva de tu mano a las almas de nuestros difuntos hacia la luz
perpetua y descanso eterno, junto a ti, María, en presencia de la Santísima
Trinidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. Hermi
¡Qué suerte
tenemos, Madre, de tenerte aquí tan cerca! De saber que
nos escucha, de admirar tu belleza ¡Qué suerte
ver en tus brazos que llevas al Hijo de Dios y que le ofreces al mundo para
nuestra salvación! ¡Qué lujo
más grande, qué fortuna la nuestra, qué orgullo tener una madre como esta!
Podría decir
mil cosas y ponerlas a tus pies, pedir que arregles el mundo, que está un poco
del revés, pero solo necesito que nos mires un ratito.
Aquí estamos
tranquilos, bajo tu mirada tierna, la que excusa, la que espera, la que atiende
y la que entiende, la mirada que calma y la mirada que alegra. Y vuelvo a
decirte qué lujo más grande, qué fortuna la nuestra, qué orgullo tener una
madre como esta.
En el
silencio tu voz, y en tu voz está el camino, el que quieres que sigamos, y en
tus manos la receta, la que quieres que aprendamos. Por eso
escucharte quiero, para no equivocarme, mirarte para no perderme, quererte para
ofrecerme donde mis manos puedan, donde tú me digas, donde haga falta, donde
Dios quiera. ¡Qué lujo más grande, qué fortuna la nuestra! ¡Qué orgullo tener
una madre como esta! ¡Viva la Virgen del Carmen! Mila
Estrella de
los mares, sobre el azul profundo de la espuma, donde el viento susurra su
oración, surge tu luz rompiendo toda bruma.
Faro divino
del alma y del corazón, Virgen del Carmen, reina de la altura, que en el monte
Carmelo floreciste bajo tu manto humilde y con ternura a los hijos del mar
siempre acogiste.
El marinero
al ver la tempestad alza sus ojos a tu imagen fiel, buscando en ti, con fe y
humildad, el puerto manso que le es dulce miel. Lleva tu escapulario, prenda
amada, como un escudo contra el vendaval.
Es la
promesa blanca y esperada de tu auxilio constante y celestial, oh Madre Santa,
brújula del alma guía los pasos en la inmensidad y devuelve al corazón la paz y
calma y llévanos al cielo en caridad. José Antonio