AVISOS PARROQUIALES

(


(2ª Semana Cuaresma)

LUNES 1 DE MARZO  :

A  las 7: Misa Funeral por María Teresa Sánchez Romero

 

REUNIÓN PADRES NIÑOS DE 4º

En  El Cristo: Martes a las 6,30

En La Candelaria: Viernes a las 5,30

 

 VÍA CRUCIS EL VIERNES:

A las 6  en la Parroquia del Santo Cristo

A las 7,30: en la Parroquia de N. S. de Candelaria. 

LA VIRGEN DE CANDELARIA SE LLEVA A RESTAURAR

El jueves próximo se trasladará la imagen de la Virgen para ser trestaurada en el taller de Doña Amparo Caballero, restauradora oficial.   

 

LA CONFIRMACIÓN.

Si eres adulto o joven y quieres recibir el sacramento de la confirmación, déjanos tu nombre y teléfono. Te avisamos.

GRUPO DE ACOGIDA

Si quieres colaborar en la Parroquia en tareas de acogida, facilitar la entrada  o  colaborar para indicar  asientos que se deben ocupar con el fin de luchar contra el virus. Apúntate.

 

HORARIO de  DE MISAS


PARROQUIA SANTO  CRISTO:

*Martes a las 6 de la tarde

*Sábados a las 6 de la tarde

*Domingos a las 10,30

 

PARROQUIA N. S.CANDELARIA:

*Miércoles, Jueves y Viernes: 7 de la tarde

*Sábados, a las 7,30 tarde

*Domingos: 12  y 7,30  tarde.

 



 

Escribe Paco Mira:

 PERO, ¡QUÉ BIEN SE ESTÁ AQUÍ!

 

          ¡Qué fácil es, a veces, hablar del evangelio!. ¡Qué fácil es, a veces, preparar una homilía!. ¡Qué fácil es, a veces, hablar en una reunión!.. Qué fácil y con qué facilidad, a veces, convencemos a los demás de lo que muchas veces nosotros no estamos convencidos o por lo menos nos cuesta creer aquello que decimos. Pero seguro que esa es la grandeza de lo que la semana pasada teníamos que experimentar como reto: el desierto. El lugar cuaresmal por excelencia, donde uno se puede encontrar a solas consigo mismo y por supuesto con Dios.

      Ahora nos tenemos que subir a una montaña. Nos tenemos no. Nos invitan a subir a una montaña. Subir la montaña no es tarea fácil, seguro que no está al alcance de muchos y menos si los que intentan subir no han hecho un poco de deporte previo para poder acometer las embestidas de la ruta que se me antoja nada favorable en muchos casos. Pero claro, es que la cuaresma no es un acceso apto par cualquiera. Lo es para los que de verdad y de corazón quieren creer en el evangelio y para ello se convierten.

      Es curioso que los que suben a la montaña. Los que ya hicieron el camino antes que nosotros, exclaman: ¡qué bien se está aquí!. El premio, el resultado final al esfuerzo, al sacrificio, a la ceniza de la vida y del camino diario es encontrarse a Jesús tal y como el Padre lo quiere para nosotros. Es por ello que Pedro, aquel rudimentario pescador de Galilea, exclama, pero ¡qué bien me encuentro, qué bien se está aquí, qué maravilla de esfuerzo el haber subido a esta montaña dura!. Quiero quedarme, quiero hacer, no una, sino tres tiendas para los grandes que en la vida han marcado un camino. La respuesta es clara: Este es Jesús, este es mi Hijo, por favor, escúchenlo.

      Esto me hace pensar, si la situación actual nos lleva a exclamar también como Pedro, pero ¡qué bien se está aquí!. Sin embargo veo que la realidad es otra. Que la dureza de la subida al monte, que la dureza de la subida del covid19, que la dureza del Erte, que la dureza de tantos ancianos en soledad o literalmente abandonados, que la dureza de tantas situaciones de familia que no llegan a fin de mes o que el paro no les llega para salir adelante... no lleva a exclamar que qué bien se está aquí.

      Algo falla para que nuestras tiendas no estén ancladas con la suficiente fuerza para que todo aquel que viene a disfrutar de Jesús de Nazaret, exclame que qué bien se está aquí; algo falla para que esa voz de la nube que dice "este es mi hijo amado, escúchenlo", tenga una distorsión del sonido y haya tanto ruido que no es acogida por la mayoría.

      Sin embargo no quiero ser pesimista. A pesar de los fallos, de las imperfecciones, de las cosas que no se hacen todo lo bien que se debiera, sigue habiendo gente que también dice qué bien se está aquí: qué bien se está aquí lo dicen esa cantidad ingente de voluntarios de caritas que después - muchos de ellos - de subir a su monte Tabor particular y familiar, sacan tiempo para escuchar a Jesús en el pobre y abatido. Sigue habiendo gente que dice qué bien se está aquí, cuando después de su Tabor particular sigue teniendo tiempo par acompañar al que en la soledad de la vida no tiene compañía o que busca la forma y la manera de aliviar la enfermedad de muchos. Sigue habiendo gente que dice que qué bien se está aquí esbozando una simple sonrisa incluso a aquel que no nos cae muy bien.

      Quisiera también que mi Iglesia fuera un lugar donde pueda decir: qué bien se está aquí; donde se escuchen todas las voces, incluso las discordantes, pero sobre todo donde se escuche la voz de Padre Dios que dice: "este es mi Hijo, escúchenlo".

      Ojala podamos subir al Tabor de nuestra vida y decir, qué bien estoy aquí.

 

      Feliz Cuaresma

         Hasta la próxima

         Paco Mira

 

CUARESMA, VÍA CRUCIS, OR
ACIÓN Y OTROS AVISOS PARROQUIALES

 

MARTES 23  DE FEBRERO:

A  las 6: Misa en la Parroquia del Cristo

A las 6,30: Reunión catequistas

 

 VÍA CRUCIS Y ORACIÓN

VIERNES 26 de FEBRERO : 

A las 6: VÍA CRUCIS en la Parroquia del Santo Cristo

A las 7,30: ORACIÓN ANTE EL SANTÍSIMO en la Parroquia de N. S. de Candelaria  

 

LA CONFIRMACIÓN. Si eres adulto o joven y quieres recibir el sacramento de la confirmación, déjanos tu nombre y teléfono y te avisamos.

 

GRUPO DE ACOGIDA

Si quieres colaborar en la Parroquia en tareas de acogida, facilitar la entrada  o indicar los asientos que se deben ocupar con el fin de luchar contra el virus.

 

HORARIO de  DE MISAS


PARROQUIA SANTO  CRISTO:

*Martes a las 6 de la tarde

*Sábados a las 6 de la tarde

*Domingos a las 10,30

 

PARROQUIA N. S.CANDELARIA:

*Miércoles, Jueves y Viernes: 7 de la tarde

*Sábados, a las 7,30 tarde

*Domingos: 12  y 7,30  tarde.

 


 

 

Escribe Paco Mira:

 VAYA INSISTENCIA: CONVIÉRTETE Y CREE EN EL EVANGELIO

 

        No hace mucho, hablaba con alguien que trabaja en uno de nuestros hospitales y, a raíz del covid19, me comentaba que el 98% de la plantilla hospitalaria hacía su trabajo estipulado y más si era necesario: si hacía falta quedarse más tiempo del que te corresponde en tu turno pues la gente se queda. Me comentaba que lo prioritario era sacar adelante a aquella gente que por desgracia tiene algo que no le corresponde, un virus. Es verdad, me decía, que también los hay que hacen sus turnos  (el 2% restante) y se van para sus casas. Paco, me decía, tiene que venir un virus para darnos cuenta lo maravillosa que es esta profesión, seguro que sin él, muchos no la valorarían.

      Es verdad, me dije. Y pensando en la cuaresma,  somos muchos los que nos conformamos con lo establecido. Seguro que somos como ese 2% del que hablaba antes: cumpliremos con el ayuno, con la ceniza,  cumpliremos con la abstinencia, cumpliremos - algunos - con la limosna. Cumpliremos con nuestro mandamiento, tranquilizaremos nuestra conciencia y nos iremos a casa con la conciencia tranquila.

      Pero sigue habiendo algo que todavía no hemos asimilado y que sigue siendo igual de importante: convertirnos y creer en una buena noticia que da sentido a todo lo que hacemos y de la forma que lo hacemos. Nuestro mundo podría ir mejor, de otra forma y de otra manera y parte de la culpa la tenemos nosotros.

      El covid19 nos ha puesto en evidencia. Nos ha desmontado los viejos esquemas, los esquemas que estuvimos utilizando hasta hace un año, y todavía no nos hemos puesto las pilas para recuperar lo perdido: tiempo y personas. No se trata ya del número de gente que viene a nuestras iglesias, se trata del convencimiento de que hay que ir al desierto. Tenemos que encontrarnos con nosotros mismos y con nuestro Padre Dios. Tenemos que presentarle lo que somos y como somos y entonces seguro que la ceniza tiene el valor de un espejo, de vernos como somos y en la medida de lo que somos.

      Nuestro mundo está lleno de hambrientos, no solo de pan que también, que reclaman nuestra presencia, que reclaman ser oídos y escuchados, que reclaman una sonrisa y un abrazo hoy prohibido, que reclaman una mirada de complicidad por una causa que merece la pena y solamente podemos dar cuando hayamos asimilado que tenemos que convertirnos y creer en el evangelio.

      Nuestro testimonio sigue siendo pobre,  todavía hay gente que pregunta que si le pago al cura, puedo comer carne. Pecado no es comer carne, sino no dar pan al que lo necesita, o vestir al desnudo, o visitar al enfermo, o consolar al triste, o buscar la salida al que está en el Erte, o que no le llega la paga a fin de mes, o volver la mirada para otro lado al problema de la inmigración. Eso sí, aunque nos duela, es pecado

      La remisión del pecado no pasa por confesarme y tranquilizarme, que también, sino en que la buena noticia es la que llevo como vademecum debajo del brazo y que en momentos de duda, de desierto, de tentación... la utilizo para que los demás vean que mi fe es acorde con las obras. Y que cualquier diablillo de la vida me puede ofrecer lo que quiera, pero que tengo que tener las agallas suficientes para decirle que se aparte. Entonces se hará realidad la frase de Conviértete y cree en el evangelio.

 

      Feliz Cuaresma

         Hasta la próxima

         Paco Mira

 

DIARIO DE UN CURA:

FEBRERILLO LOCO

Este mes de febrero, el más pequeño de los meses, es también  el más travieso, el más loco.  Y por lo mismo, el más simpático. Los niños, como los adultos, si son algo traviesos, suelen caer muy bien. Febrero es juguetón. Cae bien.

La calima que este mes  se asoma a mis ventanas y se mete en la casa yo no sé ni cómo, no me hace ninguna  gracia. Pero  fue  el mismo mes que me regaló disfrutar los días de lluvia, ver correr los barrancos y volver a respirar bien y sano. El mismo.  Nadie es tan malo que no tenga algo bueno. Ni tan bueno que no tenga algo malo.

Igual que el mes de febrero con sus vaivenes,  transcurren muchos de los días y los meses  de esta pandemia. Con momentos de preocupación o miedo y  con situaciones relajadas que favorecen la conversación pausada, la risa o la emoción,  aunque a las 10 de la noche,  el toque de  queda nos obligue a despedir a los amigos.

Algunas de las personas que habitualmente participamos en las tareas de las dos parroquias en las que estoy hemos experimentado  en este tiempo lo bonito que es compaginarlo todo. Encontrarnos en la iglesia para orar  y empezar o  terminar  la jornada disfrutando de un café o un vino en cualquier cafetería del pueblo. El evangelio, me lo decía un compañero,  se vive también en los bares. Por eso es fácil que nos vean  en la churrería de Paco, la  terraza de Mario, Panachy, La Francesita,  el bar de Juan o la dulcería de Fernando y Antonia. 

Así, como un febrerillo loco, transcurren los días a veces llenos de risas y otros de tristezas o de  lágrimas.

Esta tarde visité a Ángel. Él necesitaba, me dijo, hablar con un sacerdote. Y allí estuve en su casa. Hablamos, nos escuchamos  y rezamos. La despedida fue entrañable y emotiva. Y creo que un día de estos lo llamaré para decirle una verdad: que también un cura necesita hablar con personas como él.

Cuántas cosas van sucediendo en un mes con fiesta de la Candelaria llena de música, San Blas con hilos rojos, aniversario de la radio que nació en Tamaraceite, un carnaval descafeinado, miércoles de ceniza a tope, terrazas para no más de cuatro y  misas al 33 por ciento.  Los que decían que no, ahora dicen que sí quieren vacunarse. Los que decían que sí a la llegada de extranjeros a las islas , ahora dicen que no, … si los extranjeros que vienen  son de otro color.

El lunes había mucha gente en Cáritas. “Aquí me tratan con amabilidad y respeto”, me contó un joven del Sahara. “Y eso es lo que más echo de menos”.  Y la voluntaria me dijo: Cuando lo veo así, deprimido,  pienso que puedo ser su madre y lo intento tratar como a un hijo. Y me vino a la mente la cuaresma y la semana santa con imágenes de verdad.

Una joven de la parroquia  me comentó: Cuánta variedad hay en la vida de un párroco. Piensas que sólo está para celebrar  misas, pero hay mucho más. Vivencias, dificultades, momentos de incomprensión, confidencias, tristezas y  alegrías.   Lo bueno y malo, todo revuelto. Como el mes de febrero, le comenté. Y nos marchamos a tomar un café y unas risas. Febrerillo loco. Febrerillo travieso.

 


 «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén...» (Mt 20,18). 

Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad. 

Queridos hermanos y hermanas: Cuando Jesús anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección, para cumplir con la voluntad del Padre, les revela el sentido profundo de su misión y los exhorta a asociarse a ella, para la salvación del mundo. Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las celebraciones pascuales, recordemos a Aquel que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2,8). En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo. En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo. El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante. 1. La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas. En este tiempo de Cuaresma, acoger y vivir la Verdad que se manifestó en Cristo significa ante todo dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, que la Iglesia nos transmite de generación en generación. Esta Verdad no es una construcción del intelecto, destinada a pocas mentes elegidas, superiores o ilustres, sino que es un mensaje que recibimos y podemos comprender gracias a la inteligencia del corazón, abierto a la grandeza de Dios que nos ama antes de que nosotros mismos seamos conscientes de ello. Esta Verdad es Cristo mismo que, asumiendo plenamente nuestra humanidad, se hizo Camino —exigente pero abierto a todos— que lleva a la plenitud de la Vida. El ayuno vivido como experiencia de privación, para quienes lo viven con sencillez de corazón lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento. Haciendo la experiencia de una pobreza aceptada, quien ayuna se hace pobre con los pobres y “acumula” la riqueza del amor recibido y compartido. Así entendido y puesto en práctica, el ayuno contribuye a amar a Dios y al prójimo en cuanto, como nos enseña santo Tomás de Aquino, el amor es un movimiento que centra la atención en el otro considerándolo como uno consigo mismo (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 93). La Cuaresma es un tiempo para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle “poner su morada” en nosotros (cf. Jn 14,23). Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1,14): el Hijo de Dios Salvador. 2. La esperanza como “agua viva” que nos permite continuar nuestro camino    La samaritana, a quien Jesús pide que le dé de beber junto al pozo, no comprende cuando Él le dice que podría ofrecerle un «agua viva» (Jn 4,10). Al principio, naturalmente, ella piensa en el agua material, mientras que Jesús se refiere al Espíritu Santo, aquel que Él dará en abundancia en el Misterio pascual y que infunde en nosotros la esperanza que no defrauda. Al anunciar su pasión y muerte Jesús ya anuncia la esperanza, cuando dice: «Y al tercer día resucitará» (Mt 20,19). Jesús nos habla del futuro que la misericordia del Padre ha abierto de par en par. Esperar con Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor. Significa saciarnos del perdón del Padre en su Corazón abierto. En el actual contexto de preocupación en el que vivimos y en el que todo parece frágil e incierto, hablar de esperanza podría parecer una provocación. El tiempo de Cuaresma está hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios, que sigue cuidando de su Creación, 2 mientras que nosotros a menudo la maltratamos (cf. Carta enc. Laudato si’, 32-33;43-44). Es esperanza en la reconciliación, a la que san Pablo nos exhorta con pasión: «Os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20). Al recibir el perdón, en el Sacramento que está en el corazón de nuestro proceso de conversión, también nosotros nos convertimos en difusores del perdón: al haberlo acogido nosotros, podemos ofrecerlo, siendo capaces de vivir un diálogo atento y adoptando un comportamiento que conforte a quien se encuentra herido. El perdón de Dios, también mediante nuestras palabras y gestos, permite vivir una Pascua de fraternidad. En la Cuaresma, estemos más atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian» (Carta enc. Fratelli tutti [FT], 223). A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia» (ibíd., 224). En el recogimiento y el silencio de la oración, se nos da la esperanza como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: por esto es fundamental recogerse en oración (cf. Mt 6,6) y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura. Vivir una Cuaresma con esperanza significa sentir que, en Jesucristo, somos testigos del tiempo nuevo, en el que Dios “hace nuevas todas las cosas” (cf. Ap 21,1-6). Significa recibir la esperanza de Cristo que entrega su vida en la cruz y que Dios resucita al tercer día, “dispuestos siempre para dar explicación a todo el que nos pida una razón de nuestra esperanza” (cf. 1 P 3,15). 3. La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza. La caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad… La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión. «A partir del “amor social” es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos» (FT, 183). La caridad es don que da sentido a nuestra vida y gracias a este consideramos a quien se ve privado de lo necesario como un miembro de nuestra familia, amigo, hermano. Lo poco que tenemos, si lo compartimos con amor, no se acaba nunca, sino que se transforma en una reserva de vida y de felicidad. Así sucedió con la harina y el aceite de la viuda de Sarepta, que dio el pan 3 al profeta Elías (cf. 1 R 17,7-16); y con los panes que Jesús bendijo, partió y dio a los discípulos para que los distribuyeran entre la gente (cf. Mc 6,30-44). Así sucede con nuestra limosna, ya sea grande o pequeña, si la damos con gozo y sencillez. Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19. En un contexto tan incierto sobre el futuro, recordemos la palabra que Dios dirige a su Siervo: «No temas, que te he redimido» (Is 43,1), ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo. «Sólo con una mirada cuyo horizonte esté transformado por la caridad, que le lleva a percibir la dignidad del otro, los pobres son descubiertos y valorados en su inmensa dignidad, respetados en su estilo propio y en su cultura y, por lo tanto, verdaderamente integrados en la sociedad» (FT, 187). Queridos hermanos y hermanas: Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar. Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre. Que María, Madre del Salvador, fiel al pie de la cruz y en el corazón de la Iglesia, nos sostenga con su presencia solícita, y la bendición de Cristo resucitado nos acompañe en el camino hacia la luz pascual.  

Roma, San Juan de Letrán, 11 de noviembre de 2020, memoria de san Martín de Tours. 

                                               Francisco 

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                        AVISOS PARROQUIALES

LUNES  15 DE FEBRERO:

 Misa Funeral por Javier Hernández Hernández  A las 7 en La Candelaria.

MARTES 16  DE FEBRERO:

A  las 6: Misa en la Parroquia del Cristo

A las 6,30: Breve diálogo sobre la Cuaresma y las lecturas de la Palabra

 

 MIÉRCOLES DE CENIZA: 17 DE FEBRERO:

Comienza el tiempo de CUARESMA

Misa a las 5,30  en El Cristo e imposición ceniza

Misa a las 7 en La Candelaria e imposición ceniza

 

 JUEVES, DÍA 18 DE FEBRERO:

A las 7: Misa Funeral en La Candelaria por Carmelo Ceballos Melián

A las 7,30: Breve diálogo sobre la Cuaresma y las lecturas de la Palabra.

 

VIERNES 19 de FEBRERO : 

VÍA CRUCIS: a LAS 6 EN EL Santo Cristo y a las 7,30 en La Candelaria

HORARIO de  DE MISAS


PARROQUIA SANTO  CRISTO:

*Martes a las 6 de la tarde

*Sábados a las 6 de la tarde

*Domingos a las 10,30

PARROQUIA N. S.CANDELARIA:

*Miércoles, Jueves y Viernes: 7 de la tarde

*Sábados, a las 7,30 tarde

*Domingos: 12  y 7,30  tarde.

 

Escribe Paco Mira:

RADIO TAMARACEITE: 25 AÑOS AL SERVICIO DE LOS DEMÁS

 

                 Cumplir, cumplimos todos los días. Si no son años, son días. Lo que pasa es que hay cifras que son redondas y por ello tienen una significación especial. Estos números redondos son los que enmarcan y engloban acontecimientos que se van desarrollando en la vida de personas, colectivos y que hace que estos acontecimientos se recuerden de una manera un poco más especial. Eso pasa con las bodas de plata: son un aldabonazo para continuar en el proceso o en el camino de la vida.

        Hace veinticinco años, el barrio de Tamaraceite, era un barrio del área metropolitana de Las Palmas de Gran Canaria, que, sin saberlo, le iba a tocar la lotería humana. El premio de una persona que iba a dejarse la piel en él y por el pueblo con el convencimiento de que un tal Jesús de Nazaret haría lo mismo. Un pueblo en el que la mayoría de las calles tienen nombres bíblicos, cuestas que hacen recordar que la vida está hecha de sudor, esfuerzo, quizás lágrimas....

        Este buen hombre, recién llegado de Fuerteventura, no se le ocurre otra cosa que con la donación de un dinero (50.000 pts - que los más jóvenes hagan las cuentas para saber los euros que serían -) en un festival de un colegio, montar una radio. Una radio que nace en el baño de unos salones parroquiales, donde las condiciones de habitabilidad eran escasas, donde los aparatos eran escasos y algunos rudimentarios....y que donde el primer día de emisión se oía a Ana Torroja y al grupo Mecano, cantando JC. Una canción que - muchos no saben - está dedicada al carpintero de Nazaret. Y una pregunta en el aire: ¿alguien está escuchando algo?. Si es así, por favor llamen. Las llamadas se convirtieron en un aluvión: comenzaba a despertarse de un sueño.

        Suso Vega, el creador y animador de, quizás, una imprudencia del momento, se ha convertido en un ídolo para un pueblo necesitado de escucha (como la radio), necesitado de comunicar sus anhelos y sueños (como la radio), necesitado de denunciar aquello que no funciona (como la radio). Había nacido, en Tamaraceite, la voz del pueblo y para el pueblo. Había nacido un evangelio radiofónico viviente, con un montón de citas bíblicas que no aparecen en la Biblia, y con un mensaje claro: esto es de ustedes y para ustedes.

        La sencillez del nacimiento pronto caló y se hizo hueco y eco en medio del pueblo. Pronto la familia de dos o tres personas, fue aumentando de tal manera que aquel baño del comienzo se hizo chico, que los sueños eran mayores y había que ampliar y mirar hacia algo importante. Muchos son los nombres que han pasado por la radio, y que han dejado su huella; algunos se han bajado de esta maravillosa aventura, pero que también han dejado su huella; muchos han puesto y ponen su voz, su maestría en la técnica, su saber estar en las relaciones sociales....a todos y todas GRACIAS.

        Este fin de semana que celebramos la jornada de Manos Unidas, manos unidas son las que hicieron posible la radio, todos juntos la sacaron adelante de tal forma que se convirtió en toda una emisora Diocesana, aunque no podrá nunca olvidarse de sus raíces.

        Alguien decía que Radio Tamaraceite, emisora Diocesana, era una familia, familia donde se ríe, llora, se discrepa, se ilusiona, se anima.... pero al fin y al cabo familia.

        Gracias a D. Ramón Echarren, a D. Francisco Cases, a D. José Mazuelos, a Cristóbal, a Jorge, Venerando, Víctor, y por supuesto a Suso. Todos han puesto su granito de arena. Suso, Gracias por engendrar este maravilloso proyecto llamado Radio.

 

 

        Hasta la próxima

        Paco Mira

 CONSEJO PASTORAL, MANOS UNIDAS, EL DINERO DE LA FIESTA Y OTROS AVISOS PARROQUIALES


MARTES 9 DE FEBRERO:

Consejo Pastoral PARROQUIA  SANTO CRISTO

CONSEJO PASTORAL ABIERTO EN LA PARROQUIA DEL  Santo Cristo. A las 6,30 de la tarde.

 

MIÉRCOLES 10 DE FEBRERO:

Consejo Pastoral  PARROQUIA N..S. DE CANDELARIA

CONSEJO PASTORAL ABIERTO EN LA PARROQUIA DEL  la Candelaria. A las 7,30 de la tarde.

 

JUEVES, DÍA 11: ORACIÓN POR LOS ENFERMOS.

Es el día de la Virgen de Lourdes

 

MANOS UNIDAS EL PRÓXIMO DOMINGO

El lema de Manos Unidas este año: “Contagia solidaridad para acabar con el hambre”.  La colecta del próximo fin de semana la destinaremos a este fin.

DOMINGO  DE CÁRITAS

El primer domingo de cada mes se informa de las entradas y salidas de Cáritas. Las Colectas de las misas se destinan a las familias más necesitadas. Leemos el informe al finalizar la eucaristía.

 

LAS CUENTAS DE LA PARROQUIA EN LA CANDELARIA Y SAN BLAS 2021

 

Huchas y colectas:   1.867 €

Donativos, sobres,… 3.550 €

 

Total Entradas: 5.417

 

GASTOS POR LA FIESTA

 

Megafonía y Música:                         261 euros

Cordones San Blas:                           115 euros

Imprenta (programas, estampas, diplomas):       560

Flores:                                             352

Velas, libros y otros objetos:            193 euros

Gastos varios:                                   330                 

Total gastos:                                       1.811

 

 

 

Queda a favor de la Parroquia: 3.606 €

que destinaremos a la restauración de la imagen de la Virgen de Candelaria cuando tengamos el permiso del Obispado de Canarias. El presupuesto de la restauración es de 5.428 euros.

Gracias a todas las personas que han colaborado económicamente y con su participación en todas las celebraciones que hemos tenido: Cantantes, coros, Oración, Grupos de Acogida, Servicio Técnico, Liturgia, Catequesis y Consejo Pastoral Parroquial.

 

Nos sentimos muy contentos por la colaboración de todas las personas.

 

Jesús Vega Mesa

 

 6 de  febrero de 2021

 

HORARIO de  DE MISAS


PARROQUIA SANTO  CRISTO:

*Martes a las 6 de la tarde

*Sábados a las 6 de la tarde

*Domingos a las 10,30

PARROQUIA N. S.CANDELARI

 

Escribe Paco Mira:

TOCAN EN LA PUERTA:  ¿ABRIMOS?

 

                 Creo que somos muy poco dados a los cambios. La frase, "siempre lo hemos hecho así", parece que retumba y resuena en nuestros oídos y hasta nos da consistencia en nuestros argumentos. Cuando el Papa Francisco hace algún cambio de cierto calado, los ríos de tinta teológica, corren por lo barrancos de la vida eclesial de una forma abrumadora. Pero muchos parece como si quedaran atrapados en el tiempo, como que el tiempo no corre más allá de lo que vemos, parece como que el tiempo es el dueño del momento, pero del momento pasado: es que siempre lo hemos hecho así.

        Este fin de semana, Jesús vuelve a la vida cotidiana. Sale, sale de la rutina y se va al cambio. Sale de la sinagoga (Cafarnaún), sale de lo establecido, de la ley, de la norma... y se va a casa, se va a lo cotidiano, al evangelio de la calle, a encontrarse con aquellos que realmente lo necesitan y por ello lo buscan.

        Jesús va a la casa y en esa casa se va a ir gestando la nueva familia de Jesús. En las comunidades cristianas, en nuestras comunidades hemos de saber que no son un lugar religioso donde se vive de la ley, sino un hogar donde se aprende a vivir de manera nueva en torno a la figura de Jesús de Nazaret. Por ello, cada vez menos, siempre lo hemos hecho así.

        Es curioso que Jesús, probablemente haya tocado en la puerta. Hoy no sé si oiríamos el timbre o el golpe con los nudillos. Le dicen que hay una mujer enferma, y se acerca. Es lo primero que hace: acercarse a los que sufren, mirarles a la cara, mirar de cerca su rostro y compartir su sufrimiento. Después la coge de la mano. Jesús acaricia al pobre, toca al que sufre, comparte con él su propia historia por mucho que los demás le digan que no lo hagan o por mucho que la "norma" le diga que no pueda hacerlo. La levantó - dice el texto -, la pone de pie y le devuelve la dignidad.

        Así está siempre Jesús en medio de los suyos: como una mano tendida que nos levanta, como un amigo cercano que nos infunde vida. Jesús no sabe otra cosa que servir y no ser servido. Por eso la mujer curada por él se pone a servir a todos. Lo ha aprendido del propio Maestro: no hay amor más grande que el que da incluso la vida por otros. Por ello sus seguidores han de servir acogiéndose y cuidándose unos a otros.

        Pero la comunidad cristiana no piensa solamente en sí misa y que vive de espaldas al sufrimiento de los demás. El relato dice que al ponerse el sol, cuando ha terminado el sábado le llevan toda clase de enfermos y poseídos por algún mal. Al llegar la oscuridad de la noche, cuando el día parece que ya no tiene continuidad los enfermos se agolpan en la puerta, llaman a la puerta. Los ojos y las esperanzas de los que sufren buscan la puerta de esa casa donde está Jesús.

        La Iglesia solo atrae de verdad, cuando la gente que sufre puede descubrir dentro de ella a Jesús, curando la vida y aliviando el sufrimiento. A la puerta de nuestras comunidades hay mucha gente sufriendo, gente que toca en la puerta, gente que incluso grita ante el dolor que le produce el desgarro de la falta de trabajo, de no llegar a fin de mes, de la soledad en un geriátrico, o el abandono hospitalario por parte de muchas familias. Los golpes en la puerta son continuos y constantes, y a veces decimos, desde la comodidad de que siempre se hizo así, que no oímos.

 

 

        Hasta la próxima

        Paco Mira