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 VIGILIA DE ADVIENTO, VISITA A LORO PARQUE EN TENERIFE Y EN VERANO, A LOURDES 


MARTES 25 de Noviembre: Misa a las 6 en El Cristo.  

VIERNES 28: VIGILIA DE ADVIENTO. Para las tres parroquias de la Unidad Pastoral de Ingenio. Este viernes a las 8 en la iglesia del Cristo.

SÁBADO 27 de Diciembre: VISITA DE BELENES  en Tenerife y  Loro Parque. Viaje en avión o en barco. 

VIAJE A LOURDES EN EL MES DE JULIO.  Quedan pocas plazas para el viaje a Lourdes que empezará el 22 de Julio. Las personas interesadas deben comunicarlo a la Agencia de Viajes Ramalugo, teléfonos 922251423 y 922258201. En este viaje se visitará Zaragoza y otras provincias y finalizaremos en Lourdes (Francia)

 

Escribe Paco Mira:

MARÍA E ISABEL: LA OPORTUNIDAD DEL ENCUENTRO

 


En esta sociedad de cambios rápidos y profundos, las personas nos conformamos con seguir haciendo siempre las mismas cosas de todos los años, y un tiempo donde se nota mucho, es en la navidad. Nos vamos quedando llenos de cosas y vacíos de encuentros con personas, de encuentros con vidas resquebrajadas y de encuentros sanadores con personas que nos aportan sanación para nuestras heridas. Nos faltan besos y abrazos. Pasan muchos días sin que se nos muevan las entrañas por el gozo de las buenas noticias, aunque nos parezcan pequeñas, y por las penas de las tragedias humanas que casi siempre son grandes y destructivas.

Esta sociedad aprovecha estas fechas para poner más luces, ofrecer más posibles regalos, repetimos cenas y comidas de muchas clases con gente con la que comemos o cenamos una vez al año. Las ONG también aprovechan para vendernos productos de comercio justo; algunas personas aprovechan para hacernos socios y todavía visitamos y ponemos belenes por diferentes puntos de nuestro pueblo.

Todo esto nos entretiene, ocupamos el tiempo libre, gastamos la paga extra, mantenemos solidaridades tranquilizadoras. Pero el mensaje de este cuarto y último domingo de adviento, nos lleva a otros derroteros: al enterarse, María se levantó y se puso en camino. Tanto en María como en Isabel se da una intervención especial de Dios. Un Dios para quien no hay nada imposible y que cumple todas sus promesas.

Para María la fe se traduce en disponibilidad. Ella experimenta que en sus entrañas se hace realidad el milagro de la vida y se pone en camino. Su propósito, tremendamente humano, es ayudar a su prima Isabel ante el nacimiento inminente de su hijo Juan.

Para Isabel, la fe se traduce en capacidad de acogida agradecida. Le sorprende y le agrada la presencia de María. La proclama dichosa por haber creído a Dios y reconocer la grandeza de María, por ser la madre de su señor. Las dos mujeres son conscientes de la acción del espíritu Santo en lo más íntimo de sus entrañas. El encuentro les produce una profunda alegría, que se explica no solo por el cariño que provocan los lazos de carne y sangre, sino por la experiencia compartida de la fe. El Espíritu les une  en una especial complicidad, que se pone de manifiesto en los saltos de alegría del hijo de Isabel en su vientre, al experimentar  la cercanía de Enamnuel, del Dios con nosotros. El Espíritu es el motor del gozo y la esperanza de estas dos mujeres protagonistas indiscutibles de la historia de la salvación.

La vida de María e Isabel era una vida ordinaria de atención a la casa, a la gente de su pueblo y a la vida religiosa en el templo. Cuando acontece lo extraordinario, las dos embarazadas se comportan como que la ayuda aparece de lo alto. Sus vidas no solo no se interrumpen, sino que salen al encuentro mutuo que moviliza sus entrañas y por ello alaban al Señor, «porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».

En el tiempo de adviento los cristianos estamos llamados a vivir la alegría y la acción de gracias ante un Dios que, en el misterio de la Encarnación, hace realidad el cumplimiento de sus promesas. Cada uno de nosotros está invitado a vivir en estado de buena esperanza, a estar embarazados, y a dar a luz a Jesucristo, haciéndole presente en nuestro mundo de hoy con nuestra forma de ser y actuar.

María, una mujer pobre y humilde, acoge el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; no sabía bien cómo se desarrollaría ese Misterio, tuvo que conservar todas estas cosas meditándolas en el corazón, pero eso no fue obstáculo para vivir en cuerpo y alma este Misterio y sentirse llamada a compartirlo.

Cuantos hay, que como Isabel, solo necesitan el saludo de cada uno de nosotros, para que acojan en todo su ser el Misterio. Valorar el protagonismo de las mujeres en el plan de salvación de Dios sobre la humanidad. No  es una historia solo de hombres, sino de mujeres, con voz, con salir hacia los otros, con verdadera fe vivida y expresada.

 

 

Hasta la próxima

Paco Mira

 

 

Escribe Paco Mira:

YO SÍ CREO EN LA ESPERANZA


 


No hace mucho hablaba con alguien que me decía que cada vez queda menos hueco para le esperanza. En un mundo en el que si abrimos los periódicos o los informativos no vemos más que calamidades: en España, en Valencia, la Dana hizo de las suyas. Fueron y son días de mucho dolor y sufrimiento, de muerte, de angustia, de desesperación de rabia... En todas partes había un sentimiento generalizado de profunda tristeza, tanto por lo que se estaba viviendo ahora como por el futuro que les espera a tantas personas que han perdido sus seres queridos y también los seres materiales. Si a esto le unimos las guerras que no cesan, el drama de la inmigración y a tantos males que aquejan a nuestro mundo, el panorama es desolador y no es de extrañar que muchos le den la razón al que hablaba conmigo: predomina el abatimiento y la desesperanza. Parece qie es el tiempo de los profetas de calamidades.

Hoy comenzamos el tiempo de adviento, el tiempo por excelencia de la esperanza. Y en este ambiente generalizado, no resulta nada fácil hablar precisamente de la esperanza. Pero precisamente por lo mal que está todo, tenemos que dejar que resuenen las palabras que Jesús nos ha dicho en el evangelio: «cuando empiece a suceder esto, levantense, alcen la cabeza porque se acerca su liberación».

Jesús no ha venido a traer un mensaje fantasioso e ilusorio, el “opio del pueblo”, El evangelio, la Buena Noticia que él anuncia, está enraizada en la realidad, por dura que sea, como también ha dicho, utilizando un lenguaje simbólico: «habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes perplejas, desfalleciendo por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene al mundo encima». Casi parecen las predicciones de gurús o de mediums que nos anuncian el fin del mundo. Pero estas palabras, que se pueden aplicar a nuestra realidad, no pretenden hundirnos, sino darnos luces de esperanza: «Entonces verán al hijo del hombre venir...».

Ante situaciones trágicas, es lógico caer en la desesperación, el sinsentido de la existencia. Pero Jesús es la Buena Noticia del Dios que, por amor, se ha encarnado por nosotros y por nuestra salvación. Por eso, el Adviento nos recuerda cada año que Dios es un Dios cercano: vino una vez al hacerse hombre, como recordaremos en la Navidad; vendrá de nuevo al final de los tiempos, pero también viene ahora en cada persona, en cada lugar, en cada acontecimiento...

La llamada a la esperanza es porque la fe en Dios no es solo para el futuro, sino para el presente. Dios es compañero de camino, sobre todo cuando más duro se hace este. El Padre ayuda más al hijo, cuando mayor dificultad tiene este. Un Padre que nos dice, ánimo, levanta la cabeza, no te agaches, no te dejes dominar por la tragedia y el abatimiento. Pero es más: para poder alzar la cabeza, nos dice que tengamos cuidado de nosotros, no sea que se nos emboten nuestros corazones. Hemos de estar despiertos en todo tiempo, momento y lugar. Son llamadas a no dejarnos arrastrar por los sentimientos pesimistas, por huidas de la realidad, sino todo lo contrario, u a llamada a ser responsables y conscientes por nosotros y por los demás.

Una vela que encendemos cada domingo que nos recuerda que no tenemos que bajar la guardia. Un jubileo que nos tiene que preparar para la alegría de un año siendo peregrinos de la esperanza. Un Sínodo que ha terminado con la esperanza de caminar juntos, en la misma dirección marcando las directrices de la Iglesia que queremos en un mundo que se me antoja muy derrotado. Y todo ello preparando el corazón haciendo el pesebre a la humildad personificada que aún a pesar de las dificultades y calamidades camina con todos y cada uno de nosotros.

Por eso yo sí creo en la esperanza. No en la de los hombres sino en la esperanza de Padre Dios.

 

Hasta la próxima

Paco Mira

 

Escribe Paco Mira:

LAS MADRES NUNCA FALLAN

 

         El evangelio, como buena noticia, es una invitación a despertar en nosotros las actitudes básicas con las que vivir no solo las fiestas de Navidad, sino la vida entera. Basta, sino, recorrer el mensaje que se pone, en nuestro relato, en boca del ángel.

         Alégrate: es lo primero que María escucha de Dios y lo primero que hemos de escuchar también nosotros. Alégrate, esa es la primera palabra de Dios a toda criatura. En medio de estos tiempos que a nosotros nos parecen de incertidumbres y oscuridades, llenos de problemas y dificultades, lo primero que sorprendentemente se nos pide es no perder la alegía. Sin alegría la vida se nos hace más difícil y dura.

         El Señor está contigo. La alegría a que se nos invita no es un compromiso forzado ni un autoengaño fácil. Es la alegría interior y la confianza que nace en quien se enfrenta a la vida con la convicción de que no está solo. Una alegría que nace de la fe. Dios nos acompaña, nos defiende y quiere siempre nuestro bien. Podemos quejarnos de muchas cosas, pero nunca podremos decir que estamos solos, porque eso no es verdad. Dentro de cada uno, en lo más hondo de nuestro ser, está Dios, nuestro padre.

         No temas. Son muchos los temas que pueden despertarse en nosotros. Miedo al futuro, a la enfermedad a la muerte. Nos da miedo sufrir, sentirnos solos, no ser amados. Podemos sentir miedo a nuestras contradicciones e incoherencias. El miedo es malo, hace daño. El miedo ahoga la vida, paraliza las fuerzas, nos impide caminar. Lo que necesitamos es confianza, seguridad, luz.

         Has hallado gracia ante Dios. No solo María, también nosotros podemos escuchar estas palabras porque todos vivimos y morimos sostenidos por la gracia y el amor de Dios. La vida sigue ahí con sus dificultades y preocupaciones. La fe es Dios no  es una receta para resolver los problemas diarios. Pero todo es diferente cuando uno vive buscando en Dios luz y fuerza para enfrentarse a ellos.

         Llega la Navidad. No será una fiesta igual para todos. Cada uno vivirá en su interior su propia Navidad. ¿por qué no despertar estos días en nosotros la confianza en Dios y la alegría de sabernos acogidos por Él?. ¿Por qué no liberarnos un poco de miedos y angustias enfrentándonos a la vida desde la fe en un Dios cercano?.

         Hoy que contemplamos la figura de María, me acuerdo de mi Iglesia. Quiero que mi iglesia fomente la ternura maternal, cuidando el calor humano y sus relaciones con ellos. Una Iglesia de brazos abiertos, que no rechaza ni condena, sino que acoge y encuentra un lugar adecuado para cada uno.

         Una Iglesia que como María proclama la grandeza de Dios y su misericordia, también con las generaciones actuales y futuras. Una Iglesia que se convierte en signo de esperanza por su capacidad de dar y transmitir vida.

         Una iglesia que sabe decir sí a Dios sin saber muy bien a donde le llevará su obediencia. Una Iglesia que no tiene respuestas para todo, pero busca con confianza, abierta al diálogo con los que se cierran al bien, la verdad y el amor.

         Una iglesia humilde como María, siempre a la escucha de su Señor. Una Iglesia más preocupada por comunicar el evangelio de Jesús que por tenerlo todo definido.

         Una Iglesia del Magníficat, que no se complace en los soberbios, potentados y ricos, sino que busca pan y dignidad para los pobres y habrientos de la tierra, sabiendo que Dios está de su parte.

         Una Iglesia atenta al sufrimiento del ser humano, que sabe, como María, olvidarse de sí misma y marchar de prisa paa estar cerca de quien necesita ser ayudado. Una Iglesia preocupada por la felicidad de todos los que no tienen vino para celebrar la vida. Una Igleisa que anuncia la hora de la mujer y promueve con gozo su dignidad, responsabilidad y creatividad femenina. Una Iglesia que sea capaz de decir como María, Hágase en mí según tu palabra.

         Hermanos el reto es grande. El pesebre ya huele a acontecimiento. Belén, tú, yo... nos tenemos que preparar para lo que se nos avecina: la gran alegría de que Dios se hace hombre en Jesús y camina con nosotros. ¿estamos preparados?.

Hasta la próxima

Paco Mira


 

Escribe Paco Mira:

LA ALEGRÍA DE UN ADVIENTO QUE NO SABÍA QUE LO ERA

 

         Angeles tiene 78 años, es viuda, y decidió ir a una residencia de mayores para no ser un peso para su hija que trabaja en una tienda para mantener a su niña pequeña. Siempre fue una mujer risueña y dicharachera. Al poco de entrar en la residencia, se cayó, y como apenas caminaba porque no había personal suficiente para acompañarla en los paseos, ahora está en una silla de ruedas. Por la mañana, después del desayuno, la colocan en una sala frente a un televisor, así transcurre todo el día salvo el rato de la comida y algunas visitas al baño. Se ha convertido en una pequeña isla en medio de un gran archipiélago: eso es lo que parece la residencia donde vive, decenas de personas aisladas, sin apenas comunicación entre sí, sentadas frente a una pantalla. Siempre esperan una visita, tienen muchas cosas que contar y una bella sonrisa con la que nos reciben.

         Hay muchos ancianos que, como Ángeles, viven de la visita, del encuentro, y en eso son los maestros de la espera. Adviento significa que hay alguien que viene. Es una buena noticia para los que esperan. Los pobres son los grandes maestros del adviento porque son los que más esperan. Muchas desilusiones han tocado sus vidas, a las que desde hace demasiado tiempo nadie llega con una buena noticia. Viven con alegría un adviento, aunque quizás no lo llamen con ese nombre.

         El caso de Angeles puede ser el de Tania de 7 años que todas las noches llora porque está a la espera de la visita de su padre combatiente en Ucrania. O Ousmane que pide en la puerta del supermercado de mi barrio y que se alegra cuando le das los buenos días. O Kennetd Smith que en USA espera la sentencia de la pena de muerte... ¡cuantas esperanzas siguen resistiendo todavía en medio de largas noches oscuras!

         El corazón del adviento es que Dios se acerca a la historia de los hombres, de los pueblos y la buena noticia es que la historia no está abandonada a sí misma. Y esa buena noticia nos presenta de nuevo hoy a un hombre que ha sido enviado por Dios, de nuevo Juan el Bautista, y que nos dice que no conocemos y que él mismo no era la luz, sino testigo de la luz. Por eso si a lo largo de los años, no se contagia y se transmite la experiencia de la Luz, se produce una ruptura: los Obispos y presbíteros siguen predicando el mensaje cristiano. Los teólogos escriben sus estudios; los pastores administran sacramentos, pero si no hay testigos capaces de contagiar algo de lo que se vivió al comienzo con Jesús, falla lo esencial.

         En nuestras comunidades estamos necesitados de esos testigos de Jesús. El bautista le abría camino en medio del pueblo judío. En medio de la oscuridad de nuestros tiempos necesitamos testigos de la luz. Necesitamos creyentes que despierten el deseo de Jesús y hagan creíble su mensaje. Cristianos que, con su experiencia personal, su espíritu y su palabra, faciliten el encuentro con él. Seguidores que lo rescaten del olvido para hacerlo más visible entre nosotros.

         Testigos humildes al estilo del Bautista, no se atribuyan ninguna función que centre la atención en su persona robándole el protagonismo a Jesús. Seguidores que no lo suplanten ni lo eclipsen. Cristianos sostenidos y animados por él, que dejan entrever tras sus gestos y sus palabras la presencia inconfundible de Jesús vivo entre nosotros.

         Los testigos de Jesús no hablan de sí mismos. Su palabra más importante es la que dejan decir a Jesús. En realidad, el testigo no tiene la palabra. Es solo una voz que anima a todos a allanar el camino que nos puede llevar a él. La fe de nuestras comunidades se sostiene también hoy en la experiencia de esos testigos humildes y sencillos que en medio de tanto desaliento y desconcierto ponen luz pues nos ayudan con su vida a sentir la cercanía de Jesús.

         Dice Juan que entre ustedes hay uno que no conocemos y por ello toda su preocupación está en allanar el sendero. Hoy es el domingo de Gaudete, de la alegría. No sé si dsada la situación de nuestro mundo, donde imperan las guerras, el odio, la destrucción, tenemos fácil abrir el corazón a la alegría. Pero esta alegría tiene que brotar de la experiencia del amor de Dios que nos trae Jesús de Nazaret, el es la Luz y la Palabra.

         A veces tenemos la impresión de que los seres autosuficientes, los grandes personajes, existen solo a nivel de lo grande en lo político, en lo social... Pero también se da en lo pequeño, en lo cotidiano de cada día. No podemos salvar a nadie, no podemos llevarnos el mundo por delante, no somos el Mesías.

         Esta es la respuesta de Juan: no es el Mesías, es su instrumento; es es el Salvador, pero es el que dispone los corazones para su venida. Nuestra verdadera identidad la descubrimos cuando no nos creemos el Mesías y renonocemos que somos meros anunciadores, testígos del Mesías.

         La alegría de nuestra protagonista, Angeles, la viuda de la residencia, es la que a pesar de las dificultades de la vida, tanto personal, familiar, social... es capaz de querer continuar viviendo en la espera, el adviento que nos tiene que llevar a la Navidad, al nacimiento real en el corazón de cada uno de nosotros y de nuestras comunidades.

 

Hasta la próxima

Paco Mira

 

Escribe Paco Mira:

LA CAMPAÑA NAVIDEÑA


         Estos días encontramos informaciones sobre los regalos más buscados en Navidad. Es cuestión de adelantar el trabajo tanto a Papá Nöel como a sus majestades los reyes magos. También es verdad que, a veces, es adelantar un trabajo que no se sabe si se quieren o no tales regalos. Son regalos, especialmente los tecnológicos, que a veces nos resulta complicado el encontrarlos o incluso que cuando nosotros vamos, ya están agotados.

         Cada lugar de venta, nos va a ofertar lo mejor de sí mismos para que no vayamos a la competencia. Sin embargo, la palabra de Dios, este fin de semana nos propone tres regalos para vivir la Navidad, que no son fáciles de encontrar y menos de comprar: consuelo, paciencia y esperanza. Quizás no sean los tres regalos más buscados, pero sí  los que más necesitamos y que además no pueden ser sustituídos por otros. Tampoco podemos comprarlos, porque son un regalo, es algo que se nos es dado. Son regalos que nunca se agotan, podremos recibirlo cuantas veces queramos, siempre y cuando sepamos pedirlos a quien nos lo proporciona.

         La primera lectura nos ofrece el primero de los regalos: Consuelo: «consuelen, consuelen a mi pueblo dice su Dios». Consolar es aliviar la pena y la aflicción de alguien. Es muy larga la lista de penas y aflicciones que nos azotan, tanto en lo personal como en lo familiar, social, político, laboral, económico, religioso. ¡Es tan larga la lista y tan dramáticas las situaciones que nos encontramos y que surgen cada día, que llegamos a pensar que no hay consuelo posible, que se ha agotado nuestra capacidad de consolar. Sólo Dios puede darnos ese consuelo.

         La segunda lectura nos ofrece el segundo regalo: la paciencia. Es saber esperar cuando algo se desea mucho. Y si deseamos mucho el consuelo que solo Dios puede dar, debemos aprender a esperar. Dice el Apóstol Pedro que «para Dios, mil años es como un día y un día como mil años». Dios no mide el tiempo como nosotros lo medimos. Dios tiene paciencia con nosotros y nunca retrasa su promes, porque no quiere que nadie se pierda, sino que se convierta.

         Pero necesitamos un tercer regalo: la esperanza. Y nuestra esperanza tiene un nombre propio como nos lo cuenta el Evangelio que significa buena noticia y la buena noticia que celebramos en Navidad es que Dios se hace carne en su Hijo Jesús. El es la esperanza hecha carne que nos salva como lo anuncia Juan el Bautista.

         Es por ello que, como Juan, todos tenemos que ir al desierto de nuestra vida para corregir aquello que nos impide preparar el camino del Señor; aquello que nos impide allanar las sendas por las que tiene que ir y venir Jesús de Nazaret; tenemos que corregir todo aquello que nos separa de Dios y de los hermanos que probablemente sea mucho: envidias, rencores, guerras, frustraciones.

         No adelantemos la campaña navideña; no comamos aquello que no corresponde al momento y al tiempo oportuno. Démosle tiempo al tiempo que vamos viviendo y saborearemos lo esencial de estas fiestas. Llevemos en nuestro corazón lo justo y necesario. Juan iba con una túnica y no era digno de desatarle la correa de las sandalias. Seamos pacientes y anhelemos aquello que nos llena de verdad que es que el nacimiento de Jesús se hará efectivo en el corazón de cada uno de nosotros.

         Preparar la Navidad es hacer hueco en el pesebre de nuestras vidas. Hagámosle un guiño a la paz, al cese de la violencia y el odio en nuestro corazón. No podremos oir el llanto del niño recién nacido, mientras prevalezca el silbido de las balas que matan y asesinan a nuestros hermanos inocentes; no podremos oir el llanto del niño recién nacido, mientras en nuestras familias no haya consuelo, paciencia y esperanza.

         De nosotros depende. En nuestras manos está que el adviento sea el camino que – como dice el villancico – lleva a Belén, el que baja hasta el valle que la nieve cubre, nieve representada en aquellas cosas que nos impiden ver lo esencial y que lo enmascaramos de blanco inmaculado.

         Seamos pacientes, cosolemos y tengamos esperanza.

 

Hasta la próxima

Paco Mira

 

ADVIENTO Y
AVISOS PARROQUIALES


DOMINGO 3 DE DICIEMBRE:

 Primer domingo de adviento

LUNES 4 DE DICIEMBRE

A las 6: ORACIÓN de Adviento  EN EL SEQUERO

 

MARTES 5 DE DICIEMBRE

A  las 6, en El Cristo: MISA FUNERAL  por Francisco Hernández Artiles

 

(MIÉRCOLES 6 DE DICIEMBRE)

MISA  A LAS 7 DE LA TARDE EN LA CANDELARIA

Funeral por Catalina Hernández Hernández (Senita)

       

JUEVES 7 DE DICIEMBRE:

VÍSPERA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

A LAS 6: Misa en la Parroquia del Cristo

A las 7,30: Misa en La Candelaria.

FUNERAL por Antonia Ramírez Martel

 

VIERNES 8 DE DICIEMBRE

(DÍA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN)

A  las  10, 30, Misa en El Cristo

En La candelaria, Misas a las 12 y a las 7,30 de la tarde

A las 8:VILLANCICOS  con  el Taller de Folklore de la A.C, Tyldet de Telde

SÁBADO 9 Y DOMINGO 10 DE DICIEMBRE:

Sembraremos el trigo del belén en cada iglesia

 

CONFIRMACIONES, VIGILIA DE ADVIENTO Y OTROS AVISOS


 

DOMINGO DÍA 26:  DÍA DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

 

Martes 28 de Noviembre

En la iglesia del Cristo: A las 6 de la tarde, Misa.

A las 6,30: Preparación de la Liturgia de Adviento

 

MIÉRCOLES  29 DE NOVIEMBRE

A  las 7 de la tarde: Misa

A  las 7,30, en La Candelaria reunión del GRUPO DE LITURGIA Y CATEQUISTAS

Jueves 30 de Noviembre: S. Andrés

        208 Aniversario de la Parroquia de N. S. de Candelaria.

A las 10 de la mañana: Exposición del Santísimo durante todo el día hasta las 7 de la tarde. Que celebraremos la eucaristía.

 

A las 6, en El Cristo, se abre la iglesia para quienes quieran tener un rato de oración

       

Viernes 1 de Diciembre: 

Eucaristía a las 7 y a las 8:  VIGILIA DE ADVIENTO  en Playa de Arinaga.

 

Sábado 2 de diciembre:

Comienza el Tiempo de Adviento.

A las 6: Confirmaciones en la Parroquia del Cristo

 Si tienes más de 14 años, no importa la edad,  aunque seas mayor, tenemos un grupo para ti. Déjanos tu nombre y un teléfono y te llamaremos.

 

 

AVISOS DE LAS    PARROQUIAS

 

VISITA A LOS BELENES: DOMINGO 18:

Salida a las 3 de la tarde

 

Martes 13: Misa a las 6  en la Parroquia del Santo Cristo.

A las 6,30: Preparamos los actos de la Navidad con todas las personas que quieran participar

 

MISA EN  LA RESIDENCIA DE MAYORES: Miércoles 14 a las 11 de la mañana

 

 PREPARAMOS LA NAVIDAD EN LA CANDELARIA

MIÉRCOLES 14 en La Candelaria:

A las 7.30 de la tarde. Preparamos algunos actos de la Navidad con el  Consejo Pastoral Parroquial, Liturgia, Catequesis y las personas que lo deseen

 

VIERNES 16: Salón Parroquial del Cristo: Reunión de formación bíblica y espiritual con Bernardo Valerón. A las  6, 30 de la tarde

 

Cartas a mi pueblo

               EL DÍA ESTÁ NUBLADO


Esta mañana, al levantarme estaba el cielo nublado. Me gustan estos días. Me gusta mirar a las nubes y desear que llueva. Que nuestra tierra se empape y florezca la vida y  reverdezcan las plantas. Y me vino a la mente una canción de adviento tomada del profeta Isaías: Rorate Caeli.  Traducido es:

 “Cielos, que lluevan la justicia! ¡Ábrete, tierra! ¡Haz germinar al Salvador!”

El cielo está muy nublado en Ucrania. Porque la guerra es negra. Es el mayor signo de odio, de crueldad. Que llueva la paz.

He sabido de una familia muy cerca de nosotros donde un hombre pegó a su mujer delante de su hija de 6 años. Causa horror que cosas así sigan sucediendo. Y me ha salido de dentro un grito.

-Pero Señor, ¿por qué lo permites?

Después me di cuenta que a quien hay que increpar es a cada hombre o mujer que lo permite.

Y sé de algunos vecinos y vecinas que utilizan el insulto como arma para defender sus ideas o sus comportamientos. Incluso entre cristianos. Da mucha tristeza. Se nubla el día.

Una señora enferma a quien visité me afirmó hace poco: Hace 4 años que mi hijo no viene a verme. Y no nos hemos enfadado. Pero es que no  le importo.

 

El grito de Juan el bautista sigue resonando y cada vez con más fuerza: Conviértanse, cambien.  Convirtámonos, cambiemos.

“Que las espadas se conviertan en arados” como decía Isaías.  Que lo inútil  (enfados, odios, guerras, malas caras…) se conviertan en algo útil: colaborar, ayudar, sonreír, valorar…

Que siga habiendo en nuestro pueblo tanta gente buena que ayuda, que respeta, que comparte. Esa es la señal de que Dios anda por nuestras calles y metido en nuestros corazones. 

Que el cielo nublado empiece a clarear y que veamos la señal de que Él está entre nosotros.

Que en sus días, en nuestros días, “florezca la justicia y la paz abunde eternamente”.  Preparemos el camino.  Y que llueva agua para nuestros campos y para nuestras vidas y quienes sufren las guerras y las injusticias. Ojalá que llueva.

 

3 de  diciembre 2022 (II domingo de Adviento)

                    


 

HORARIOS PARA ESTA SEMANA Y LA NAVIDAD

  EN LAS PARROQUIAS DE INGENIO

 

DOMINGO 19:CUARTO DE ADVIENTO

*Sembradores de Estrellas. Jesús nace para todos.

*No habrá visita a los belenes por el aumento del Covid en nuestras islas.

 

MARTES 21 DE DICIEMBRE:

*Misa a las 6 en El Cristo

 

MIÉRCOLES 22:

*A las 11,30: Misa en la Residencia de Mayores

*A las 7, en La Candelaria: Funeral por M. del Rosario Hernández Rodríguez

 

VIERNES 24 DE DICIEMBRE: NOCHEBUENA

*A las 6:  Misa de Nochebuena en el Cristo

*A  las 7,30: Nochebuena en La Candelaria

 

SÁBADO 25: NAVIDAD

Misas a las 10,30 en El Cristo,

A las 12 y 7,30 en La Candelaria

 

EL AFORO DE LA IGLESIA ES AHORA DEL 33%

*Pueden estar en el templo 90 personas

*En cada banco, no más de 3 personas

*Siempre con mascarilla

 


 

Escribe Paco Mira:

LA ALEGRÍA DEL Y EN EL ADVIENTO

 

 Es que este finde es el fin de semana de "gaudete". Solo hay dos en el año: uno en adviento y otro en cuaresma y coincide - en ambos casos - con el tercero. Es el fin de semana de la alegría, a pesar de la espera o de la penitencia (adviento o cuaresma), en ambos casos hay que tomarnos lo que nos viene con alegría, porque merece la pena.

Este fin de semana, insisto que es el de la alegría, el protagonista vuelve a ser Juan. Es curioso como el fin de semana pasado aparecían nombres de hombres que hoy no se lo pondríamos a nuestros hijos, e incluso aparecían cargos que nadie sabe qué significan (tetrarca, etc...), volvemos a hablar de nombres y de hombres conocidos: Juan. Sí, el hijo de Zacarías, vuelve a ser el protagonista porque aún predicando en el desierto, hay quien le escucha y quien tiene duda de lo que hay que hacer.

A Juan se le pregunta, ¿qué hacemos?. Es probablemente la pregunta de muchos de nosotros que no entendemos que aún intentando hacer las cosas de la mejor forma posible, no nos sale como quisiéramos. Juan da una respuesta que cada vez nos cuesta más: el que tenga dos túnicas, que reparta; el que tenga comida que haga lo mismo, etc.... Son los signos y los frutos de la conversión. Muchos de los que trabajan en las caritas de nuestras parroquias han sentido la necesidad de la conversión en la ayuda a los más necesitados.

Pero una segunda pregunta le hacen a Juan, quizás porque igual ya estaban haciendo lo que correspondía, pero no veían la luz al final del túnel y Juan responde, "no exijan más de lo que les corresponde". A veces pensamos - en alguna ocasión lo he comentado - que Jesús no es el mago de la chistera, que no podemos exigirle aquello que nosotros no damos. Exigimos como si echáramos una moneda en un aparcamiento y eso nos da derecho a estar un cierto tiempo en ese lugar. No. Jesús fue el primero que ciñéndose una toalla, se pudo se rodillas y comenzó a lavarse los pies. Nosotros tenemos que cundir con el ejemplo y a veces éste queda muy lejos de la realidad.

A Juan, se le sigue insistiendo en la pregunta y por último, la autoridad, los militares, también preguntan. Y también hay respuesta para ellos: por lo menos, no entorpezcan la labor de los demás; no se aprovechen de otros, tengan en cuenta a los más débiles... con eso estamos dando respuesta a lo que tenemos que hacer.

Juan es claro en su labor. Nosotros tenemos que ser claros en los tiempos en los que nos toca vivir y en especial en la Navidad en que queremos ser solidarios pero las cartas a sus majestades aumentan más las desigualdades en tiempos en que más que nunca tenemos que ser iguales. Los bienes materiales son necesarios pero hay que saber darles el lugar que les corresponde y ubicarlos en el momento y destino adecuados.

Por ello, en este domingo de gaudete, en este domingo de la alegría, resuena con mayor insistencia las palabras de Juan, "alégrense, se lo repito, estén alegres". Tenemos, en la medida en que va pasando el adviento, que ir demostrando que nuestra vida va cambiando, que nuestra vida le va haciendo caso al Bautista, cuando llama a la conversión.

Todos los años nos da la oportunidad de poder hacerlo y siempre tenemos la ocasión de empezar de nuevo. Ojala que la llegada a Belén la hagamos llenos de alegría por ser personas nuevas que hemos sido convertidas gracias, entre otros, a Juan, el Bautista

 

      Feliz Gaudete en el Adviento

         Hasta la próxima

         Paco Mira