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FOTOS DEL CORPUS CHRISTI EN INGENIO 2022

En los enlaces siguientes pueden ver fotos del Corpus de la Parroquia del santo Cristo y de N. S. de Candelaria de Ingenio. Este año hubo más alfombras y más altares. Alfombras de Cáritas, Catequesis, Coro parroquial, Grupo de Amigos  y la Asociación del Sequero. Todos, en una parroquia y otra,  unieron fe, arte y amor a la eucaristía.

 

FOTOS PARROQUIA  SANTO CRISTO

https://photos.app.goo.gl/cEnnzapoFquYVSZ67

 

FOTOS PARROQUIA  N. S. CANDELARIA

https://photos.app.goo.gl/UKoMkkDDuxY9XWFj8


 

Escribe Paco Mira:

EL AMOR PUEDE PASAR POR UNA ALFOMBRA

 

            Creo que todos nos acordamos de aquellos tres jueves que alumbraban más que el sol. Pues este, en domingo, es el último por este año. Es el domingo de primeras comuniones, es el domingo de alfombras, es el domingo de la eucaristía. Casi diría que es el domingo de muchos olvidos: cada vez menos primeras comuniones, cada vez cuesta más hacer alfombras y cada vez menos gente en las eucaristías. ¿Qué nos pasa?

         Sin embargo, creo que no es para arrojar la toalla. La Iglesia, con el paso del tiempo, parece que siempre quería tener las Iglesias llenas y es curioso que Jesús empezó con doce (tenga o no una reminiscencia teológica o bíblica). Creo que ahora estamos como las primeras comunidades, estamos como en los primeros tiempos de la cristiandad, estamos en el primer anuncio después de dos mil años. Parece que no hemos avanzado nada, pero si ahora nos damos cuenta de las carencias, bendito sea Dios.

         Este fin de semana queremos recordar el sacramento por excelencia, el que da sentido a la vida de todos y cada uno de los cristianos. Donde compartimos, repartimos y celebramos la fe. El sacramento que especialmente Jesús dejó como recuerdo: “cada vez que hagan esto, acuérdense de mi”. Claro la pregunta es si realmente nos acordamos de él cada vez que lo celebramos, o simplemente estamos cumpliendo con uno de los mandamientos de la Iglesia. El amor, no ha de ser un imperativo legal, aunque legalmente debería ser una obligación, aunque moralmente sea una deuda con quien nos marcó el camino y a su vez es la Verdad y la Vida.

         Este fin de semana es el del amor fraterno. La crisis económica que nos invade hace que no podemos mirar hacia otro lado. En nuestro entorno nos vamos encontrando con familias obligadas a vivir de la caridad, personas amenazadas de desahucio, vecinos golpeados por el paro, enfermos que no saben cómo resolver problemas de salud personal o de medicación.

         Pero también es posible que vaya creciendo la solidaridad. La crisis nos puede hacer más humanos. Nos puede enseñar a compartir más lo que tenemos y no necesitamos. Se pueden estrechar lazos y ayuda mutua entre las familias. Puede crecer nuestra sensibilidad hacia los más necesitados. Podremos ser más pobres, pero podemos ser más humanos.

         Y en medio de la crisis, también nuestras comunidades cristianas pueden crecer en amor fraterno. Es el momento de descubrir que no es posible seguir a Jesús y colaborar en el proyecto humanizador del Padre sin trabajar por una sociedad más justa y menos corrupta; más solidaria y menos egoísta, más responsable y menos frívola y consumista.

         Es también el momento de recuperar la fuerza humanizadora que se encierra en la eucaristía cuando es vivida como una experiencia de amor confesado y compartido. El encuentro de los cristianos, reunidos cada domingo en torno a Jesús, ha de convertirse en  un lugar de concienciación y de impulso en la sociedad práctica.   

         La crisis no puede sacudir nuestra rutina y mediocridad. No podemos comulgar con Cristo en la intimidad de nuestro corazón sin comulgar con los hermanos que sufren. No podemos compartir el pan de la eucaristía ignorando el hambre de millones de seres humanos privados de pan y de justicia. Es una burla darnos la paz unos a otros, olvidando a los que van quedando excluidos socialmente. Seguro que tenemos que preguntarnos qué parte de responsabilidad tenemos todos y cada uno de nosotros en esa exclusión.

         La celebración de la eucaristía nos ha de ayudar a abrir los ojos para descubrir a quiénes hemos de defender y apoyar en estos momentos. Nos ha de despertar de la ilusión de inocencia que nos permite vivir tranquilos, para movernos y luchar solo cuando vemos en peligro nuestros intereses. Vivida cada domingo con fe, nos puede hacer mas humanos y mejores seguidores de Jesús. Nos puede ayudar a vivir la crisis con lucidez cristiana, sin perder la dignidad ni la esperanza.

         Hagamos alfombras, pisemos alfombras, pero no nos olvidemos que el amor desde el corazón hace que la fraternidad tenga el mismo denominador común que se llama Jesús de Nazaret. Olvidémonos del pasado como lastre que nos impide caminar en el presente, vivamos el presente como algo de lo que somos protagonistas y que además a los demás podemos ayudarles a ser también protagonistas.

        

        

         Hasta la próxima

         Paco Mira

 

Escribe Paco Mira:

ELLOS SÍ MERECEN UNA ALFOMBRA

 Los refranes son frases cortas, con una gran carga de sabiduría y en España, no solo somos famosos en ello, sino que los utilizamos con frecuencia. Uno de ellos dice que "hay tres jueves que brillan más que el sol: jueves santo, corpus christi y la ascensión". Casualidades de la vida, menos el jueves santo, ya ninguno se celebra cuando corresponde, sino que se han trasladado al domingo. (Me resulta curioso que se quitaron de los jueves para no coger muchos días festivos y resulta que el día de Canarias no se pasa de domingo a lunes, por exceso de días festivos y no religiosos precisamente).

La pandemia también ha influido en estos jueves: no puede haber manifestaciones en la calle, precisamente por temor a los contagios; no puede haber procesiones de ningún tipo... visto así hasta lo veo lógico porque todo lo que hemos pasado no ha sido como para echar las campanas al vuelo para organizar una fiesta. Y fiesta era la que se celebraba en la elaboración de las alfombras del Corpus, algunas de gran artesanía y belleza, que también han quedado suspendidas.

Pero si me lo permiten, me gustaría - como en los oscar - extender una alfombra (de lo que ustedes quieran ) para que pasen y reverenciar a algunos de nuestros colaboradores, que siempre - como en una gran producción  - están en la sombra, en el anonimato, detrás del escenario, para que los grandes actores puedan triunfar.

Me quiero acordar de tantos y tantos voluntarios de caritas, que sin cobrar un euro, le roban el tiempo a su "tiempo libre" para poder atender las necesidades imperiosas de otros; me quiero quedar con ellos porque le roban el tiempo a su familia para poder compartir el tiempo con la familia de la necesidad, con la familia de las colas del hambre, con la familia de los que no tienen ya lágrimas que derramar y que estos voluntarios sirven como hombro de apoyo. ¡Qué honor y orgullo es que ellos pasen por la alfombra compartida desde la generosidad y entrega!. En todas las parroquias, ellos tenían el hueco de una alfombra.

Me quiero acordar , ahora que estamos en época de primeras comuniones (para muchos serán las últimas), de tantos y tantos catequistas que en tiempos de pandemia se las han tenido que ingeniar para que muchos niños pudieran llegar a conocer a ese personaje que llamamos Jesús y que también camina a nuestro lado. Muchos catequistas que han tenido que hacer malabares con sus familias para dedicar tiempo en la parroquia. Muchos catequistas que sin medios o sin ni siquiera manejar muchos medios, han logrado que los niños pudieran llegar al proceso que se les planteaba: escritos de wass, correos de última hora, etc...

Que alegría más grande el poder contar todavía en estos tiempos con gente a la que se les sigue preguntando, como los discípulos a Jesús, "¿dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?". Seguro que en el migrante, en el que toca en la puerta desesperado, al que han desahuciado, el que está en el Erte, el que no llega a fin de mes, en el que busca desesperadamente un trabajo, el que sufre la soledad de una residencia sin ninguna visita, en el enfermo que no ve salida a sus dolencias, en el que acompaña a un niño, a un joven, a un adulto en su proceso de fe.

Este fin de semana, las alfombras han de tener nombre y apellidos; este fin de semana, las alfombras han de ser pisadas de la mano de Jesús por todos aquellos que desde el anonimato, dedican su vida a seguir propagando la fe a pesar de todas las dificultades.

Este fin de semana, aunque no sea jueves, el sábado y el domingo deslumbrarán más que el sol.

     

      FELIZ DÍA DEL CORPUS

         Hasta la próxima

         Paco Mira


Escribe Paco Mira:

MI ALFOMBRA ES DE TIERRA,  VIENTO Y CON BASTANTES  PLANTAS SECAS

                Este fin de semana celebramos la fiesta del Corpus, que traducido literalmente significa cuerpo. Es también costumbre (es curioso como nos acordamos de cosas que "siempre hemos hecho así", y casi se convierten en norma de obligado cumplimiento) que se hagan alfombras (de sal, de serrín, de pétalos, de pinocha...), e incluso son de visita y de interés cultural. He de decir que hay verdaderos artistas a lo largo y ancho del mundo que configuran verdaderas obras de arte, y en nuestra isla también.
         También es costumbre que se haga una procesión en la que el sacerdote, con la custodia, pise dichas alfombras como señal y reconocimiento que nuestro amigo Jesús, está por encima de todo y además los que hacen las alfombras se sienten orgullosos que el propio Jesús desbarate lo que con tanto trabajo ha costado construir, con muchas horas de dedicación.
         Pero a mí me gustaría que la alfombra por la que pasa Jesús, sea de tierra, polvo y viento y plantas secas. No porque tenga que ser así, sino porque es - en mi pueblo - como son las calles, o al menos hasta no hace mucho tiempo. Unas calles por las que transitan un montón de personas que desgraciadamente son anónimas para mí, pero que probablemente no lo sea para el propio Jesús. Personas con su problemática familiar, social, de trabajo, de relación....
         El Cuerpo y la Sangre de Jesús son el alimento para todas esas personas que necesitan del aliento, de la escucha, del ánimo, del apoyo... en ese camino rudo y duro diario con el que se encuentran día a día. El cuerpo de Jesús que se parte y reparte tiene que ser el alimento de tantos sudores, de tantas lágrimas, de tantos desencantos, de tantas colas de pobreza para llevar algo a sus seres queridos.
         En esto tenemos mucho que ver aquellos que decimos que creemos en un tal Jesús de Nazaret. Muchos decimos que creemos, pero a lo mejor es de boquilla, y nuestro corazón es duro como una piedra. Cada vez estoy más convencido que creer en Jesús no es solamente celebrar la Eucaristía dominical. Eso, en el fondo, es tranquilizar una conciencia normativa y me vuelvo a casa igual o peor de lo que salí. No somos mejores ni peores cristianos por ir o no a misa un domingo. Creer en Jesús de Nazaret es demostrar mi generosidad en tiempos de pandemia; es anunciar a los cuatro vientos que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida a pesar del gobierno de turno que procura callarnos la boca; creer en Jesús es apuntar a mi hijo a clase de religión, es creer que la primera comunión no es una meta en mi proceso de fe, sino una etapa en ese proceso.
         El Cuerpo y la Sangre de Jesús es una invitación a una comida en la que todos cabemos, nadie queda fuera del pan partido y compartido. No hay o no debe haber puertas cerradas par que los diferentes nos reunamos en torno a la mesa que nos hace uno, en la que no hay razas, ni lenguas, ni fronteras. Está bien hacer la genuflexión por Floyd, el hombre de color muerto a manos de la policía de USA, pero no nos olvidemos de hacer la genuflexión por todos los ancianitos que han muerto en la soledad víctimas de covid 19. Muchas flores y plantas secas en balcones que hasta hace muy poco estaban siendo regados con cariño, con amor, con delicadeza, con sutileza... no seamos cristianos de medios de comunicación que solamente buscan el éxito de un día .
         Celebremos la alfombra desnuda, pero compartida. Celebremos la alfombra de lo que somos y tenemos con los que quieren y no pueden o no saben. Celebremos la alfombra que comparte y reparte un calor y una comida que dura para toda la vida. Solo así seremos capaces de tener un buen Corpus.
        
         Hasta la próxima
         Paco Mira