Este año celebramos el día de la Virgen del Carmen con una concentración en la Plaza de la Candelaria.

Allí hubo música de violín, canciones, poesías y una ofrenda de flores a María.
Antes, en la iglesia, se celebró la eucaristía y cantó el grupo Tacoremi de Las Majoreras.





POESÍAS ANTE LA VIRGEN DEL CARMEN

Te quiero Virgen del Carmen y a tu hijo Jesús también. Ariadna 

Virgen del Carmen, reina de las olas y del viento en calma, hoy te ofrecemos flores, velas y el alma. Protege las barcas, guía al pescador y danos tu escapulario lleno de amor. Isabel

  

Viva María, viva el Carmelo. Es la Virgen del Carmen nuestra abogada, que en pena y en peligro, gracias nos ampara. Viva María, viva el Carmelo. Amén. Carmen

  

Nuestra Señora del Carmen, tú eres misericordiosa. Hoy me presento ante ti con sinceridad y confianza. Acoge mi carga, mis miedos y mis preocupaciones y guárdalos bajo tu manto cuando todo me resulte difícil. Concédeme fe y esperanza. Amén. Floripe

  

Dulce Virgen del Carmen, Madre bendita, como cada mañana que acudo a ti para ofrecerte las buenas obras que pudiera hacer durante la jornada.

 Además hoy te ofrezco estas flores y todo mi ser, esperando que sean de tu agrado. Gracias por tu compañía y amparo en todo momento.

También quiero darte gracias, Estrella de los Mares, por enviar a las personas de buen corazón como ángeles salvadores al rescate de los que naufragan en el mar, como nuestros hermanos navegantes, migrantes o bañistas. Gracias de todo corazón.

Y en este día tan especial, quisiera pedirte por todos nosotros a nuestro Padre Dios, guíanos en nuestras tempestades corporales y espirituales. Oh Virgen del Carmen, y condúcenos al puerto de Cristo, nuestro Salvador. Danos la fe y el ánimo necesarios para afrontar los avatares diarios. Y con tu santo escapulario, lleva de tu mano a las almas de nuestros difuntos hacia la luz perpetua y descanso eterno, junto a ti, María, en presencia de la Santísima Trinidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. Hermi

  

¡Qué suerte tenemos, Madre, de tenerte aquí tan cerca! De saber que nos escucha, de admirar tu belleza ¡Qué suerte ver en tus brazos que llevas al Hijo de Dios y que le ofreces al mundo para nuestra salvación! ¡Qué lujo más grande, qué fortuna la nuestra, qué orgullo tener una madre como esta!

 Podría decir mil cosas y ponerlas a tus pies, pedir que arregles el mundo, que está un poco del revés, pero solo necesito que nos mires un ratito.

 Aquí estamos tranquilos, bajo tu mirada tierna, la que excusa, la que espera, la que atiende y la que entiende, la mirada que calma y la mirada que alegra. Y vuelvo a decirte qué lujo más grande, qué fortuna la nuestra, qué orgullo tener una madre como esta.

 En el silencio tu voz, y en tu voz está el camino, el que quieres que sigamos, y en tus manos la receta, la que quieres que aprendamos.  Por eso escucharte quiero, para no equivocarme, mirarte para no perderme, quererte para ofrecerme donde mis manos puedan, donde tú me digas, donde haga falta, donde Dios quiera. ¡Qué lujo más grande, qué fortuna la nuestra! ¡Qué orgullo tener una madre como esta! ¡Viva la Virgen del Carmen! Mila

  

Estrella de los mares, sobre el azul profundo de la espuma, donde el viento susurra su oración, surge tu luz rompiendo toda bruma.

 Faro divino del alma y del corazón, Virgen del Carmen, reina de la altura, que en el monte Carmelo floreciste bajo tu manto humilde y con ternura a los hijos del mar siempre acogiste. 

El marinero al ver la tempestad alza sus ojos a tu imagen fiel, buscando en ti, con fe y humildad, el puerto manso que le es dulce miel. Lleva tu escapulario, prenda amada, como un escudo contra el vendaval.  

Es la promesa blanca y esperada de tu auxilio constante y celestial, oh Madre Santa, brújula del alma guía los pasos en la inmensidad y devuelve al corazón la paz y calma y llévanos al cielo en caridad. José Antonio