Escribe Paco Mira:
CONVERSIÓN
¡Qué
bonita palabra, pero qué dificil de llevar a la práctica!. Si vamos a la RAE,
nos pone que es un cambio, una mudanza de algo. Juan, el Bautista, aquel
personaje de piel de camello y que deambulaba por el desiérto, resulta que lo gritaba
a los cuatro vientos y le costó un trabajo terrible ya que no todo el mundo le
hizo casi; quizás unos pocos.
Convertirse
es creer en la esperanza. Esperanza de que las cosas pueden ir a mejor, y eso
supondría creer en un mundo casi perfecto, casi como los relata la primera
lectura de este finde, donde habla de que cuando llegue el Mesías todo va a
cambiar: un mundo de paz, de convivencia, de calma, de belleza... creo que es
lo que necesitamos en estos momentos, ya que la violencia y el mal están a la
orden del día. Y es que el mensaje del adviento es un mensaje válido para todo
el mundo, no solamente para los cristianos.
Para
mí un mundo perfecto, ese mundo en el que soñamos, es el mundo en que los niños
son escuhados de verdad, no solo cuando gritan o llaman la atención. En ese
mundo perfecto, hasta el silencio de un niño hablaría de Dios.
También
un mundo perfecto sería aquel en el que los adúltos no se olvidarán nunca que han sido niños: jugarían más y
discutirían menos. Quizás tendrían más amigos de verdad y no harían las cosas
tan complicadas. Un mundo perfecto sería aquel en el que el cielo no es un
sitio lejano y azúl, sino que sería una forma de vivir, de creer en Dios
presente en nuestra vida, cada mañana, cada tarde. Me imagino a Dios jugando
con nosotros, desde que nos levantamos.
Podríamos
seguir desgranando de lo que sería un mundo perfecto y por ello, a mí, me gusta
tanto el adviento, sus lecturas y su exigencia. Porque hacer presente a Jesús
en nuestras vidas, convertirnos es un asunto importante. Por ello escuchamos a
Juan recordar que nos tenemos que convertir a una vida mejor.
No
es fácil, pero no debemos tener miedo, ya que siempre vamos a tener a Jesús a
nuestro lado aunque a veces nos despistamos en el camino de la vida. A veces
nos engañamos a nosotros mismos y vamos por un camino que no conviene; a veces
somos negativos con nosotros mismos... pero lo bueno es reconocer el camino
equivocado, desandar lo malo para reencontrarnos con el camino correcto.
Adviento es cambiar todo aquello que impide estar con Jesús cada día, es
ponerse en marcha y elegir el camino correcto.
El mito griego de Pandora nos cuenta que Zeus le
entregó una caja, con instrucciones de no abrirla, pero Pandora, por
curiosidad, la abrió. La caja contenía todos los males para la humanidad
(enfermedad, tristeza…) que se esparcieron por el mundo. Pandora cerró
rápidamente la caja y en ella sólo quedó la esperanza, que estaba al fondo,
para que las personas pudieran sobrellevar esas desgracias. De este mito surgió
la frase: ‘La esperanza es lo último que se pierde’.
Debemos acabar el año, como lo
comenzamos: siendo peregrinos de esperanza. Hoy se nos invita a revisar cómo
andamos de esperanza, desde la conversión de Juan, del cambio profundo en un
mundo donde la intolerancia parece que tiene la última palabra, pero nuestra
vida tiene que tener y estar llena de sentido, de esperanza.
